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Alimentación infantil para otoño e invierno

  • Pequeño Koala
  • 30.10.2019

Llega el otoño y empezamos a sufrir los cambios de temperatura. Nuestro cuerpo se hace un lío, los días son más cortos, recibimos menos la energía del sol y nuestras defensas se resienten. ¿Te suena, verdad? Pues a los peques les sucede igual y unos pequeños consejos sobre alimentación infantil puede ayudarles.

Si al cambio de estación le sumamos el cambio de hora, que acorta aún más el tiempo de sol en el que estamos en espacios abiertos. Todo esto provoca que los más pequeños estén irritables y es muy importante luchar contra la apatía y la desgana para conseguir estabilidad emocional incluso en esta situación tan poderosa.

Desayunar en familia

Un lácteo suele ser la base: leche, yogur o queso. Se debe incluir la energía del pan o los cereales. La pequeña tostada o rebanada puede enriquecerse con un chorro de aceite, una rodaja de tomate, un poco de jamón... Además, se puede completar con un poco de fruta o zumo natural. Algún día puede haber otros alimentos: huevos, churros, bizcocho… Conviene que toda la familia desayune al mismo tiempo siempre que sea posible, ya que el ejemplo es esencial.

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¿Por qué la luz solar es tan importante?

La luz solar nos ayuda aasimilar las vitaminas además de proporcionarnos la energía suficiente para hacer frente a los quehaceres diarios. El sol es fuente de vitamina D, que fortalece nuestro sistema inmunológico y permite una mejor absorción del calcio, vital para la consistencia de nuestros huesos.

Y aunque parezca sorprendente, la luz del sol nos ayuda también a dormir lo suficiente. Ello es debido a que nuestro nervio óptico en las horas de sol, envía mensajes a la glándula que produce melatonina, una hormona asociada con la aparición del sueño. Esta glándula segrega menos melatonina durante las horas de luz un aumentasu producción al anochecer.

Por último, la intensidad de la luz también afectaanuestros niveles de serotonina, que disminuyeen las épocas de menos sol.

Algo saludable a media mañana

Por ejemplo una fruta, un trozo de queso, un bocadillo pequeño o un yogurt.

 Para beber, mejor agua.

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¿Cómo podemos ayudar a los pequeños?

Pero ¿cómo podemos ayudar a los pequeños a superar este malestar que se produce cada año? Mediante la alimentación. Una adecuadaalimentación favorecerá que la energía de los niños no sufra tantos cambios y con unos sencillos pasos se equilibrarán de nuevo sus organismos:

  • Para ayudar a los bebés lactantes a adaptarse, basta con adelantar cada toma diez minutos cada dos o tres días.
  • Con los niños que ya van al colegio también habrá que hacer una adaptación gradual de la hora de irse a dormir. Hay que tener en cuenta que durante unos días pueden estar más irritables y menos concentrados. Es importante conocer esto para, como padres, tener mayor paciencia cuando nos enfrentemos al día a día de nuestros hijos.

Un menú que incluya alimentos de temporada:

Frutas de otoño: como el higo, la pera, la manzana, el kiwi y los frutos rojos. Aportarán al niño además de las vitaminas necesarias para mantener fuerte su sistema inmunológico, fibra, potasio, agua, magnesio y antioxidantes.

El almuerzo

En la mesa familiar o en el comedor escolar. Con platos pequeños, ya que su estómago también lo es.

Hagamos un plato imaginario con tres partes: una para los vegetales, otra para las féculas (arroz, patatas o pasta) o el pan y la tercera para la carne o el pescado. Los guisos tradicionales son así: potajes, lentejas, menestras…

El mejor postre es la fruta.

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Verduras

Destacamos el brócoli, por sus altos niveles de vitamina C y antioxidantes. También las setas, ricas en proteínas, minerales y vitaminas B. Las berenjenas es ideal para favorecer el funcionamiento del hígado yfavorece la digestión. La coliflor y a las coles de Bruselas son ricas en vitaminas C y favorecen el desarrollo del sistema inmunológico.

Carnes blancas

Alto contenido de proteínas de origen animal. Es uno de los alimentos más ricos en vitaminas B, es decir, es una gran fuente de energía y también es buena para prevenir la anemia por su aporte de hierro y aminoácidos.

 Meriendas ricas y sanas pero pequeñitas.

Un bocadillo de pan crujiente, pero pequeño. Con queso, embutido, atún, etc.

Un vasito de leche o un yogur o una fruta.

Aunque sea muy poco, ¡que sea algo saludable!

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Pescado

Es aconsejable que nuestros hijos consuman pescado cuatro veces por semana. Fuente de proteínas y favorecen el crecimiento.

Además, el pescado contiene importantes cantidades de calcio, especialmente los que tienen espinas.

La introducción de pescado siempre debe realizarse con pescado blanco (merluza, lenguado, bacalao…); a partir del año se puede ofrecer pescado azul. Asociación Española de Pediatría  recomienda además que, entre los 6 y los 12 meses no se debe ofrecer pescadoel mismo día que se les haya dado carne o huevo, por el aporte excesivo de proteínas.

 

Huevos

En la dieta equilibrada debe estar presente incluso para los niños. Ricos en proteínas libres de grasas, se pueden consumir 4-5 veces por semana. Aportan además, fósforo, hierro, magnesio y potasio.

Cenar variado

Una sopa caliente en invierno.

Un poco de ensalada.

Pescado o huevo si se tomó carne a mediodía. Un poco de verdura como guarnición.

Si apetece, otra ración de leche y… ¡a la cama!

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Conoce la cocina de Pequeño Koala y al equipo que la atiende, cocineras y pinches con amplísima experiencia en el mundo de la nutrición infantil.

 

Los consejos sobre alimentación que aparecen en este artículo han sido tomados de las siguientes referencias. Para su elección nos hemos cuidado de que dichas referencias cuenten con el aval de nutricionistas infantiles profesionales.

https://www.serpadres.es/familia/tiempo-libre/articulo/el-cambio-de-hora-afecta-a-bebes-ninos-y-adultos

https://bebeinnova.com/blog/2017/11/13/alimentacion-otono-e-invierno/

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