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Phonbi: Niños adictos al móvil

  • Pequeño Koala
  • 16.01.2019

Dejamos atrás la fiebre de los regalos de Navidad y nos enfrentamos de nuevo al día a día en la Escuela Infantil Vicálvaro de Pequeño Koala. Algunos de los pequeños nos han explicado todo ilusionados que los Reyes Magos les han dejado una Tablet o su primer móvil (infantil, esperamos).
 

La tecnología es parte del presente de nuestros niños; negar su existencia es vivir de espaldas a lo que ocurre. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando un niño necesita del móvil o la Tablet para estar tranquilo? ¿Qué nos está indicando el niño con esta demanda?


Que nuestros hijos hayan nacido en la era digital no implica que, irremediablemente, se conviertan en adictos al móvil. Padres y educadores tenemos la responsabilidad de formar una visión completa de lo que supone la tecnología en nuestras vidas.


Niños adictos al móvil: síntomas

[Ver vídeo]


Esperamos que no os sintáis identificados en estas situaciones que muestra el vídeo. Sería una muy mala noticia.


Si tú estás enganchado al móvil en todo momento, tu hijo seguirá el ejemplo más cercano.


Sin llegar a estos extremos, hay algunos síntomas que nos indican que nuestro peque puede traspasar la línea del uso a la adicción a los dispositivos móviles.


Problemas para socializar con otros niños


En relación a cómo la tecnología neutraliza la socialización del niño, debemos estar atentos si, de forma reiterada y casi sistemática, el niño prefiere el dispositivo a interactuar con otros niños o con los juguetes que tiene.


Insistimos, siempre y cuando el comportamiento sea sistémico.


Irritabilidad y mal humor


¿Se enrabieta el niño si le quitas el móvil o la Tablet? Si el pequeño se muestra más irritado y con mal humos cuando se acaba el tiempo para estar con el dispositivo electrónico y solo parece calmarse cuando vuelve a tenerlo en las manos, estaremos en uno de los casos del vídeo, y, en consecuencia, tendremos un niño adicto al móvil.
 

Uso a escondidas de los dispositivos


¿Te encuentras que cuando coges tu móvil está Youtube abierto con vídeos infantiles? ¿Sorprendes al pequeño con la Tablet cuando debería estar con una actividad manual? Este tipo de comportamientos son sintomáticos de que el niño siente necesidad de tener entre las manos el dispositivo, por encima de otras actividades que anteriormente disfrutaba.
 

La paciencia y el tiempo que le dediquemos al pequeño serán claves para que el niño aprenda que hay un tiempo para jugar, otro para aprender y otro para estar entretenido.  Y siempre que sea posible, junto a un adulto.


Por supuesto, ni que decir tiene, que debéis compartir con nosotros si el niño está mostrando estos síntomas. Os ayudaremos en el proceso y os ofreceremos nuestro apoyo constante.


¡Nada de móvil!


Tampoco se trata de situar a los dispositivos móviles como demonios. Son y serán una parte de su vida. La tecnología no es ni buena ni mala. Su adecuación va a depender del uso que hagamos de ella.


Podemos enfocamos el tiempo que utiliza el móvil el niño en ocio, en trastear contenidos por la red, y hacerlo solo, o bien optar por estar con él mientras lo utiliza, incentivarle a consumir otro tipo de contenidos, a otros usos (por ejemplo, para grabar vídeos caseros). Al final todo se reduce a dedicar tiempo al niño.


Los niños tienen en nosotros su espejo de conducta. Especialmente en la etapa infantil, en la que desarrollan su personalidad, toman nuestro ejemplo como pauta de comportamiento. Si nosotros estamos en la mesa comiendo con el móvil en la mano, ellos lo harán; si mientras jugamos con ellos suena el móvil y les dejamos para hablar, asimilarán que ese aparato es más importante que el tiempo que se comparte.

 

Los niños prefieren siempre jugar con sus padres y abuelos

 

Puede ser más cómodo darle al niño la Tablet o el móvil para que esté tranquilo y nos permita descansar, pero, ¿no es mayor descanso ver la sonrisa y la ilusión del pequeño cuando estás compartiendo cosas con él?

 

Aprovecha siempre que puedas a jugar con el niño; ambos lo agradeceréis.

 

Imagen cabecera: Paul Rogers (NYT)

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